El escondite inglés

Un jugador se tapa los ojos con las manos y da la espalda al resto de los participantes, situados de pie, en un punto alejado . Este jugador ha de recitar en voz alta: «Un, dos, tres, al escondite inglés, sin mover las manos ni los pies». 

Mientras habla, todos los demás avanzan para conseguir tocar la espalda, que es el fin del juego. Lo más complicado es que deben hacerlo con mucha cautela porque, después de decir la frase, el jugador se girará de inmediato y al que tome en movimiento ordenará a la posición de salida. 

En definitivo, es necesario combinar las habilidades de avanzar y ‘hacer la estatua’ para proclamarse vencedor. Este ritual se repite una y otra vez y, quien que gana, pasa a ser el «cazador». Este juego es ideal para desarrollar: la concentración, el autocontrol, la agilidad.